El sempiterno doble rasero con el Real Madrid

Disfrazada la opinión de información, camuflada en un medio de comunicación, obteniendo así un sello de prestigio del que adolece, nos dan diariamente a los madridistas sobradas razones para desconfiar de la labor periodística que se hace en los medios generales que cotizan en el EGM (Estudio General de Medios que marcan las audiencias) sobre el Real Madrid.

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Al Real Madrid se le mide con otra vara de medir en los numerosos programas deportivos. El mejor club de fútbol del siglo XX, tiene un foco permanente que exagera cualquier cosa  porque su objetivo no es el mismo del aficionado, sino rellenar minutos y estos deben ser interesantes, así que hablan de lo más interesante, el Real Madrid, aunque no haya nada noticiable, de eso ya se encargan ellos con esa excesiva lupa que no ponen a los demás

Es tan habitual que muchos creen que es la forma de proceder correcta. Ellos están para cuestionar y criticar, pero no aguantan que les pongan en evidencia con su doblerasero. El problema es el de siempre: que no lo hacen con todos por igual. La imparcialidad y objetividad de la que deberían hacer gala está aparcada, olvidada e incluso, sepultada.

Es el nuevo periodismo de sensaciones. Lo importante es la opinión, la interpretación, la sensación del periodista de turno y por supuesto, que la realidad no te estropee la cizaña.

Resulta curioso pero no chocante, que De la Morena, en su nueva aventura en Ondacero fiche para sus tertulias y debates a los directores de los diarios Mundo Deportivo y Sport. A los que les da vitola de expertos en lo que él lama su “sanedrín” de esta cosa del fútbol. El Mundo Deportivo, y sobretodo Sport, tienen muy clara que su línea editorial es culé, además de una línea marcada por un sentimiento antimadridista. ¿Con qué intención ficha De la Morena a estos periodistas para su programa? Hace muchos años el periodismo deportivo no consideraban ni les daban rango de seriedad o de rigor, a estos diarios precisamente por su falta de imparcialidad y su descarado carácter de radical culé y antimadridista. No les hacían caso, porque eran más un panfleto propagandísticos que un diario de información, pero encontraron que sus portadas y sus textos podían alimentar polémicas y debates entorno al Real Madrid y así rellenar. ¡Qué más da que sea una falacia! La duda que se arroja se plantea como posible y así se rellena, objetivo final de los programas y tertulias deportivas en los medios.

En radiomarca, por seguir poniendo algunos ejemplos, se hace gala de la burla y el vacile permanente al Real Madrid, ahí el desprecio constante se disfraza de humor, y siempre cae hacia el mismo lado, y les resulta muy jocoso que David Sánchez presuma de cum laude en antimadridismo. Así, en sus numerosas tertulias usan el verbo “atizar” sin disimulo como si eso fuera el fin de los tertulianos. Claro, que esos palos, siempre caen del mismo lado.

radiomarca1En la programación o desconexión que hacen para Madrid, no para el resto de España, sino para Madrid, es decir, que habrá muchos oyentes madridistas, para dar paso a la opinión de tres periodistas sobre las alineaciones del Real Madrid tras el partido contra el Sporting de Portugal de Champions, partido que ganó el Real Madrid, Raúl Varela lo hacía de la siguiente manera y animaba a la gente a opinar: “la gente se pregunta qué hacer con Morata, qué hacer con James, qué hacer con Lucas, ¿están para ser titulares? ¿y a quién quitas? ¿te atreves a sentar a Gareth Bale? ¿Merece banquillo Karim Benzemá? ¿Qué hacemos con Modric que ayer estuvo regulín regulán? ¿O con Toni Kroos que de vez en cuando aparece y otras no sabemos si está siquiera en el campo? ¿tiene sentido darle la titularidad a Benzemá teniendo a Morata? ¿Merece ser titular Cristiano Ronaldo aún no estando a su mejor nivel?”. ¡Toma ya!, encima dice que es la gente la que se pregunta eso ¿Caradura o recurso retórico?. Y este planteamiento tan aciago realizado con el Real Madrid, se hace cuando ha ganado todos los partidos disputados hasta el momento. Lo dicho, exagerar para rellenar con sustancia aunque se parta de premisas falaces. Vale, esto es un ejemplo nítido de cargar tintas, es su opinión ¿y el doble rasero? A continuación, cuando habla del Atlético de Madrid: “Se habla mucho de rotaciones, al Real Madrid le ha ido bien, en el Atleti eso no se discute porque las hace el Cholo y punto, y se acabó, y no hay nada que discutir aunque salga mal los partidos”. Y se queda tan pancho. A otra cosa mariposa.

Y así también, son los debates en Cope y SER, donde Juanma Castao y Manu Carreño alimentan constantemente esas preguntas que hacía Raúl Varela aunque no vinieran a cuento. Hay que rellenar con debate.

Pero el debate que sirve para rellenar tiene que ser interesante y para ellos, interesante es sinónimo de polémica, y claro, en su obsesiva mente no es lo mismo polemizar sobre la alineación de cualquier equipo que la del Real Madrid, la joya de la corona, el equipo más laureado y por lo tanto, en el punto de mira de todos los medios. Como es el que más seguidores tiene, más gente escuchará, y con ese cariz polémico me aseguro a todos los demás de otros equipos que gozarán con el cuestionamiento permanente que se hace.

Así, la anécdota, la nimiedad se eleva a solemne, a noticiable, a algo grave o gravísimo, cuando no lo es pero ¡qué más da! hay que rellenar de forma que capte la atención.

Cargar tintas y quitar hierro. Lo primero para el Real Madrid, lo segundo para el resto. Resulta grosero cómo situaciones similares se tildan de manera tan dispar en los mismos medios por los mismos periodistas. Actitud que se hace más evidente, quizás porque los periodistas que siguen al Real Madrid hacen gala de ser “independientes” mientras que los demás, hacen gala de ser simpatizantes del atleti o barça. Y esto sin contar con todos esos gurús y nombres de “prestigio” en el periodismo deportivo que tienen cuitas pendientes con Florentino y en esta animadversion personal, intentan dar patadas en su culo atizando a los jugadores, los fichajes, los entrenadores, porque no puede haber una buena gestión del mandamás, así, los jugadores buenos son los que se van, nunca los que llegan.

Ejemplo práctico y nimio, pero que sirve para criticar, atizar, según sus palabras, es el caso de Toni Kroos, que se salió en su primera temporada en el Real Madrid jugando como mediocentro ante la marcha de Xabi Alonso, pero cada vez que juega ahí se le tilda como un problemón porque juega fuera de posición. Sin embargo, si un centrocampista como Sergi Roberto, el heredero de Xavi y Thiago en el centro del campo del Barcelona, si juega de lateral derecho, es decir, de defensa, lo llaman evolución. Incluso si Koke juega de mediocentro, está bien porque hay que probar la versatilidad de los buenos jugadores, porque los centrocampistas de los demás equipos pueden jugar en varias posiciones de la medular, mientras que los del Real Madrid están encasillados en posiciones fijas. ¿Por qué? Porque así es más fácil y cómodo criticar, cuestionar y volver a poner el foco de forma polémica en el Real Madrid.

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Lo más insultante en el fondo, es la impunidad con la que obran en una profesión cuyo santo y seña es esa defensa de la imparcialidad, objetividad y búsqueda de la verdad, para ofrecer al ciudadano, usuario, público, una información veraz y completa. Pues no, justo al revés, porque ya no importa lo que es, sino lo que opina el periodista de lo que debería ser… que luego no mantiene para otro.

Así el mayor tesoro del periodismo, la credibilidad, es dinamitado por este constante doble rasero, fruto de otros intereses que nada tienen que ver con el periodismo y sí con el espectáculo.

No me extraña que cada vez con más fuerza y pujanza, gracias a las redes sociales, el madridismo se haya movilizado y tenga más claro que en el campo está el rival a batir, mientras que el enemigo anida en los medios.

 

Prensa vs. periodismo

Es evidente que los medios de comunicación no atraviesan por su mejor momento. Hace ya tiempo que el formato en papel está en crisis y las cuentas de resultados de los grandes grupos se resienten y no arrojan los dividendos que ambicionan sus accionistas. Hay movimientos de venta y compra empresarial mientras los trabajadores, como siempre, sufren esos ajustes en forma de “eres” o despidos sin más. Algo que no es vox pópuli porque los mismos medios tapan la noticia que les afecta, claro. Pero en estos tiempos de redes sociales activas nos llegan ecos de los despidos en marcha en tal o cual medio de comunicación, otra cosa es que tenga la misma repercusión que cuando la noticia sale en los grandes medios que cotizan en el EGM (estudio general de medios).

El caso de Unidad Editorial es palmario. En un año 3 directores para la cabecera de El Mundo. Y los trabajadores de radiomarca haciendo huelga porque van a despedir a dos tercios de la plantilla y con lo que queda no podrán sacarla adelante, y ya se está especulando la venta de sus postes a otros grupos.

Hay prisas, nervios, incertidumbre en la prensa pero ¿eso justifica la cantidad de detalles que merman la calidad hasta el punto de llevar a engaño al usuario, consumidor, ciudadano? ¿Qué les impulsa a esos titulares llamativos y drásticos pero falaces y engañosos? Tal vez esa crisis del sector les lleva a rellenar más espacio de forma muy sensacionalista, que atraiga a los usuarios frente a la competencia y por supuesto, muy barato. Esto suele significar que el trabajo de tres lo haga uno. Y eso resiente la calidad. Eso lo acepto, pero baja calidad no significa ni justifica el engaño. Y hay muchas noticias breves que acompañan a las grandes cabeceras digitales muy llamativas, curiosas pero falaces a la vez que frívolas, insustanciales o simplemente morbosas como aquellos viejos vídeos de gente que se caía y provocaba hilaridad o los que intentaban hacer un malabar o cabriola y les salía mal.

El periodista  o redactor informa de la noticia, redacta textos, rellena huecos, explica fotos que le han dado ¿los titulares también son suyos o la maquinaria, los jefes, les dicen “hazlo así”? Vamos al meollo del ejemplo que me ha hecho reflexionar sobre esto.

El Mundo y Marca pertenecen al mismo grupo editorial, así que es normal que desde cada una de sus versiones digitales haya enlaces para ver ciertas noticias que te lleven a uno u otro. Bien, en El Mundo aparecen los siguientes enlaces con sus titulares:

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“El director de Mercedes ridiculiza a F.Alonso” en Marca. Contundente. Llamativo. Lo primero que se quiere saber es cómo le ha ridiculizado, qué le ha dicho o hecho para ridiculizar al piloto español y el motivo, claro está. Hay que pinchar e informarse de lo que ha pasado, vamos a descubrir la verdad…

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Y la verdad es mentira. “El director de Mercedes utiliza al piloto español para ridiculizar a Ferrari”. ¡Oh, vaya! No es a Fernando Alonso al que ridiculiza y aquí viene la duda ¿torpeza o engaño adrede?

El problema es que se ve tantas veces en tantos medios digitales que uno tiene la sospecha de si son las prisas y el que mucho abarca poco aprieta, o se trata de tirar por la calle de en medio y como la cosa está achuchá, empleemos atajos aunque sean falaces.

Esta actitud en la prensa atenta contra el gran tesoro del periodismo, su credibilidad. Es verdad que está zarandeada por los propios periodistas en los innumerables debates de relleno en los medios, una fórmula mucho más barata que cualquier otra, donde la opinión sustituye a la información y esta pasa a versar sobre lo que han opinado otros, pura y dura especulación masticada como si fuera información desmenuzada. Pero esta actitud del titular falaz ¿es responsabilidad de la maquinaria o del redactor? ¿Es de la prensa o del periodista? Lo peor es que nos habituamos, le damos rango de normalidad y lo asumimos. Aunque sí que se pierde fiabilidad, credibilidad. Y los que perpetran estas habituales torpezas ¿lo hacen aposta o no? ¿Qué es más grave: el villano que lo hace mal adrede sabiendo que está mal o el ignorante o necio que lo hace así creyendo que está bien?

Cualquiera de las dos respuestas es mala para el ciudadano y para nuestro periodismo. Sólo espero que esta tendencia, como todas, baje en algún momento y prime el respeto al usuario, a la noticia, al periodismo, a la verdad.

The Knick

THE KNICK

Fascinante. No se me ocurre mejor apelativo para describir la serie. The Knick, es el apócope del nombre del hospital The Knickerbocker en Manhathan, epicentro de la trama.

El doctor Thackery es el jefe de cirugía. Es brillante, ambicioso y antepone su afán en pro de la investigación a la empatía que demanda el enfermo que a veces, parecen conejillos de indias en su mesa de operaciones. Los avances e innovaciones en el campo de la cirugía que persigue tienen un alto coste de vidas humanas. El límite de la ética se cuestiona y traspasa.

Año 1900. Nueva York. Llegan centenares de emigrantes todos los días. Las penurias de esta gente en las tremendas condiciones de una ciudad insalubre -retratadas de forma magistral- ponen a prueba al equipo del hospital. No sólo a los médicos sino a su gerencia, tan importante en la trama como el equipo médico.

Me llama la atención lo bien retratado que está las diferentes clases sociales y sus distintas moralidades… las distintas miradas … el racismo… los aprovechados,.. los ignorantes… la pasión humana que trasciende edades y no hace distinción de clases como tampoco la enfermedad.

En una de las subtramas de la serie vemos cómo una “enfermedad de pobres” afecta a los ricos, en palabras de uno de los protagonistas, y lo más interesante es cómo se desenvuelve esa investigación y sus asombrosas conclusiones.

Es rica la serie en ambientación. No sólo el decorado y vestuario sino la labor de inmersión y documentación de los guionistas en cómo se entretenía la gente en aquella época. Usos y costumbres que me dejan pasmado.

Un ejemplo divertido y bien aprovechado de estos detalles basados en la realidad, lo protagonizan los enfermeros de la ambulancia del hospital, que de una forma natural se lían a mamporros con sus homólogos de otro hospital, por ver quién se lleva al enfermo.

Una serie para aquellos que disfrutan del detalle bien cuidado y elaborado. Quién sienta curiosidad por cómo era, cómo se hacía, cómo se las apañaban o por los primeros pasos, disfrutará de la serie plenamente. Eso sí, la serie se lo pone difícil a quién no tenga estómago para ver un poco de sangre y cierta casquería; no olvidemos que hablamos de cirugías en los albores del siglo XX.

Steven Soderberg dirige todos los capítulos. No hace falta decir más. Está genial. Así como Clive Owen está de premio. La nominación a los Globos de Oro en 2015 como mejor actor en una serie dramática, se me queda corta aunque no le pongo ningún pero al ganador, Kevin Spacey por su brillante House of Cards.

El personaje de Clive Owen está inspirado en William Stewart Halstead (1852-1922), un brillante médico estadounidense pionero en la cirugía. Era adicto a la cocaína y morfina y como curiosidad, fue el precursor de la utilización de guantes de goma en las operaciones quirúrgicas, aunque su impulso fue por proteger una dermatitis de un ayudante y no como medida aséptica en la operación, algo en lo que cayó años después.

Es una serie que recomiendo fehaciente y vehementemente. Me enganchó. Las tramas están desarrolladas tan brilllantemente que las dosis de intriga, misterio, acción, sorpresa y horror garantizan el placer de los más seriéfagos como yo; un plato exquisito para devoradores de series.

Hay una segunda temporada en marcha. La espero con ganas.

Kovacic. Un ¡Zasca! a la prensa deportiva.

No tenían ni idea ¡oiga!. Ellos que cacarean que ya adelantaron tal o cual fichaje, que fueron los primeros en decirlo, que ya lo sabían y, lo más gracioso, que lo hacen por nosotros, el aficionado. Jajaja. Desde hace tiempo estos alardes se los toma a chufla cualquier aficionado medio con dos dedos de frente que los haya seguido. Ya sabéis que para ellos el rumor es algo noticiable (¡toma palo a la más elemental esencia periodística! ¿para qué contrastar? y si lo hace ¿cómo se rellena entonces cuando me lo desmientan?) y al comentarlo en sus innumerables tertulias con la que nos bombardean desde los medios generales del EGM que se dedican a esto del fútbol, que no del deporte. Y digo, esto del EGM, porque son las que llegan a las masas, a pesar de que cada vez hay más reductos en internet dónde hay una visión para sus equipos sin animadversión de serie, en este caso para los madridistas.

Marca, AS, radiomarca, ondacero, cope, ser, Los Manolos de Cuatro, Jugones… a todos les ha pillado con el paso cambiado. La Gazzetta del Sport lo suelta el domingo y Mancini lo confirma el lunes. Nuestros medios en la inopia. Y son más numerosos que los de otros países, pero por lo visto indagan/trabajan mucho menos, bueno, no, en recopilar rumores son campeones… Marca incluso llevaba en la portada que Benítez quería un medio defensivo y resulta que Kovacic es ofensivo. AS, como buena viuda de Casillas, llevaba en la portada su debut con el Oporto. Cada loco con su tema o su obsesión. (Alguna vez nos tendrán que explicar quién ha decidido que TVE pague por la retransmisión de los partidos de pretemporada ¡del Oporto! que tiene su tela).

Ha pasado lo que más rabia les da, que la dirección deportiva del Real Madrid se haya movido en sigilo, discretamente para cerrar este acuerdo, sin filtraciones. ¡Y eso no puede ser! Para ellos es dejarles con el culo al aire. Aquello de lo que más alardean, incluso, es lo que publicitan como reclamo diferenciador para escuchar su medio “lo escuchaste primero en…”. No han podido presumir de lo que más les gusta que ellos fueron los primeros. ¡Vaya afrenta!

¡Qué se prepare el Real Madrid! Otra vez. Ya pasó el año pasado cuando ficharon a James, dónde les pilló por sorpresa y empezaron a calificarlo como un “capricho innecesario” y desprestigiar la trayectoria del chaval por pura ignorancia y mala leche “¿quién es este?”, “sólo ha despuntado en el mundial”, “¿qué ha hecho?”, etc. maledicencias motivadas ¡vete tú a saber a cuál de las innumerables y bastardas intenciones de estos tertulianos corresponde!. Les pilló por sorpresa y venga a atizar y ya hay relleno seguro. Como todo lo que soltaron y vaticinaron de James se les volvió rana, “fueron otros”, “siempre me pareció bueno”, ahora se cortaran un poco en sus sentencias. Pero como el ¡zasca ha sido mayúsculo! dentro de su mundillo, por supuesto, no han tardado mucho en calificarlo como caro y puesto equivocado, porque tiene plantilla de sobra jajaja.

Ha sido divertido.

Para los que quieran saber quién es Kovacic, en este artículo http://www.lagalerna.com/mateo-kovacic-el-refuerzo-deseado/  explican muy bien quién es, fuera de la rabia y fobia que caracteriza a estos medios del EGM en su continuo cuestionar y exagerar cualquier cosa del Real Madrid. 😉

INTERSTELLAR

INTERSTELLAR

A 3’90 € se me presentó la ocasión. Demasiado tentador. Y ahí que fui a tragarme las más de dos horas y media que dura la película de los Nolan. Una prueba dura y seria para vejigas sensibles. Tan dura y seria como las fuentes que beben los autores de Interstellar o al menos eso parece. Ciencia ficción pura y dura.

No hay nada ligero. No es una historia para toda la familia. Y casi se necesita ser físico para entender las teorías de lo que están haciendo y sobre todo cómo lo van a hacer.

La segunda mitad del siglo XX (como si estuviera tan lejos en el tiempo esa época) la literatura de ciencia ficción dibujaba planteamientos sobre la raza human y sus posibles, por supuesto, desafíos apocalípticos en los que deben superarse o será su fin.

Había distintos panoramas como la aniquilación por supuesto, el hacinamiento, agotamiento de recursos, nuevas sociedades y cómo afectaría a nuestra humanidad… pero la salvación o solución a los problemas pasaba por viajar ahí fuera, hacia las estrellas.

Como diría el capitán Kirk, el espacio es nuestra nueva frontera por explorar, pero a diferencia de la fantasiosa epopeya que nos presenta Star Trek, aquí se necesita salvar obstáculos científicos, fórmulas, comprensiones de los distintos mundos y peleas entre la física cuántica y la teoría de la relatividad. Y esto es algo que se puede hacer muy, muy, pesado y por eso, las novelas que daban soluciones científicas verosímiles en una especulación futurista se les conocía como ciencia ficción Hard. Sí, dura y sobre todo seria.

Y en Interstellar parece que los Nolan se han dado un atracón previo de esta Ciencia Ficción Hard.

Y serio significa no sólo gravedad (como importancia no como fuerza física tan importante en la película) del asunto que tratamos sino verosimilitud. Pero cómo aplaudir ésta o reconocer si lo consiguen si apenas se comprende la teoría. No te digo ná si además jugamos con cierta paradoja temporal.

Si exponentes de la literatura de ciencia ficción hard, entre otros, había tres autores considerados la triple B (Gregory Benford, Greg Bear y David Brin), en Interstellar me topo con la triple A: Agujero de gusano, Agujero negro, Agujero de guión.

Compro el viaje del primer agujero, observo con cierto asombro la representación del segundo agujero y me decepciono con el relleno del tercer agujero.

La solución que me ofrecen no me convence. Sin desvelar nada, hay una reminiscencia a la película Contact basada en la novela de Carl Sagan, que no me gusta, y no me refiero a la anécdota que Mathew MacConaughey participe en ambas, sino lo que Jodie Foster encuentra en su viaje de gusano y las explicaciones que dan, aquí, en Interstellar, hay otras explicaciones/especulaciones que no me convencen para nada más allá de la paradoja que representan. Y que algún amigo definió como truco. En mi caso, no hay trato.

Hay una cosa indudable e innegable: la factura de la película es excepcional. Tal y como se le presupone con el enorme presupuesto que han manejado para la superproducción (165 millones de dólares) y el gran talento de Nolan dirigiendo, lo corrobora a pesar de no ir dirigida al gran público por su exigencia.

Película que disfrutarán más aquellos aficionados literarios a la ciencia ficción que podrán discutir sobre sus planteamientos que el gran público. Eso sí, es perfecta para que los profesores de las carreras de física y astrofísica se lleven a todos sus alumnos a verla y luego discutan en clase qué es posible, qué no, sus contradicciones y las paradojas que se plantea.

A todos mis amigos frikis de la ciencia ficción es de obligado cumplimiento verla. A todos los demás, que conste que es larga y se les puede hacer pesada.

PEQUEÑAS TRIBULACIONES: La calidad de la sala de exhibición deficiente. Y estoy convencido que no la bajaron por la promoción. Seguro que al día siguiente estaría igual. Sufrí decepciones. Por cierto ¿quién hace las mezclas de sonido que oigo en mi cine? La música por encima de la palabra del actor. ¿El estudio de doblaje? Lo dudo pero puede ser ¿Ha sido Nolan? Pues la cagas, macho. Pero que la pantalla no esté lo suficientemente limpia no es de recibo, oiga. (¿Deterioro? ¿Falta de mantenimiento? ¿Crisis? ¿Caradura?) No sé la razón exacta por la que la pantalla blanca tenía manchas pero me enfadó más que se me olvidara decirlo y pedir hoja de reclamaciones pues salí disparado para poder volver a entrar al centro comercial y buscar un servicio desesperadamente; diez minutos más de peli y no sé yo cómo lo hubiera acabado. Eso sí, si hubiera pagado los 9’5 € que vale habitualmente, seguro que no lo hubiera dejado correr.

Mucho llamamiento para ver “como se debe” una película que fue concebida para disfrutar en pantalla grande y su correspondiente sonido pero en estas condiciones… En fin, que muchas quejas de distribuidoras, exhibidores, productores, ministerios, etc. Pero a la hora de la verdad, lo de siempre: nos lo ponen difícil para ir al cine, sin duda.

Orgullo Copero

Una viñeta del gran gesioh borda la sensación que hay en el madridismo tras la eliminación del Atlético en semifinales de Copa del Rey.

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Las excesivas y exageradas alabanzas de la prensa deportiva, en su habitual ejercicio mamporrero al Atlético, hicieron bueno el dicho “el halago debilita” y palmaron en el terreno que más elogios habían cosechado.

El Real Madrid les ganó la batalla canchera. Esa en la que priman los tópicos ventajistas de “esto es para hombres o para listos”, donde la intensidad y la fuerza son los protagonistas principales. Ahí es dónde reside la fuerza de este Atlético que tantas loas y parabienes recibe de nuestra prensa deportiva que realza precisamente eso, su intensidad y presión, la anulación del equipo rival y castigar con dureza los fallos del rival. Algo que si lo hacen otros entrenadores u otro equipo, esa misma prensa deportiva condena de forma tajante y vehemente como si fuera un delito.

El equipo incómodo, ese que se le atraganta a los rivales, que se lo pone más que difícil a cualquiera, a cuyo entrenador le gusta Mouriño y todos los periodistas callan, agachan la cabeza y musitan pequeñas letanías para alejar el demonio invocado por semejante blasfemia, le han dado un ¡zas! en toda la boca y por extensión a toda esa prensa cateta y malintencionada.

El Real Madrid le ha sacudido un par de bofetones en ese juego canchero y mientras se levantaba le cascó 3 chicharros. Que un par de ellos dan en la chepa o muslamen de un defensa y llegan a la red sin ningún glamour, vienen a confirmar qué tipo de partido se estaba jugando. Tres a cero en la ida y visto para sentencia.

Aún quedaba la vuelta y a pesar de que los periodistas hablaban de consignas dentro del vestuario para intentar remontar, nada llegaba a la afición de que eso era posible. Ni siquiera por la alineación que sacó el Cholo. La liga y la eliminatoria de Champions contra el Milán les pesa mucho. Y a pesar de su numerosa y activa parroquia periodística, no son el Real Madrid y no tienen porqué esforzarse al máximo para conseguir plantarse en la final. Pero el Real Madrid les echó una mano para espantar cualquier ilusión: 10 minutos, dos goles y se acabó el partido. Hala, ya podéis pensar en la liga y el Milán. Nosotros jugamos la final. Y la prensa cabizbaja (aún más escocidos porque ha sido el Real Madrid jajaja).

El Real Madrid ha demostrado tanta fuerza y solidez en esta semifinal de Copa que la ha reducido a un mero trámite y como guinda a este, la sección de baloncesto, gana in extremis, por un punto en la última décima de segundo, la Copa del Rey ante el Barcelona. ¡Toma ya!

Indudablemente es para sacar pecho y gozar de la satisfacción que nos ha proporcionado la Copa.

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