Archivos Mensuales: febrero 2014

Orgullo Copero

Una viñeta del gran gesioh borda la sensación que hay en el madridismo tras la eliminación del Atlético en semifinales de Copa del Rey.

BajadaHumos

Las excesivas y exageradas alabanzas de la prensa deportiva, en su habitual ejercicio mamporrero al Atlético, hicieron bueno el dicho “el halago debilita” y palmaron en el terreno que más elogios habían cosechado.

El Real Madrid les ganó la batalla canchera. Esa en la que priman los tópicos ventajistas de “esto es para hombres o para listos”, donde la intensidad y la fuerza son los protagonistas principales. Ahí es dónde reside la fuerza de este Atlético que tantas loas y parabienes recibe de nuestra prensa deportiva que realza precisamente eso, su intensidad y presión, la anulación del equipo rival y castigar con dureza los fallos del rival. Algo que si lo hacen otros entrenadores u otro equipo, esa misma prensa deportiva condena de forma tajante y vehemente como si fuera un delito.

El equipo incómodo, ese que se le atraganta a los rivales, que se lo pone más que difícil a cualquiera, a cuyo entrenador le gusta Mouriño y todos los periodistas callan, agachan la cabeza y musitan pequeñas letanías para alejar el demonio invocado por semejante blasfemia, le han dado un ¡zas! en toda la boca y por extensión a toda esa prensa cateta y malintencionada.

El Real Madrid le ha sacudido un par de bofetones en ese juego canchero y mientras se levantaba le cascó 3 chicharros. Que un par de ellos dan en la chepa o muslamen de un defensa y llegan a la red sin ningún glamour, vienen a confirmar qué tipo de partido se estaba jugando. Tres a cero en la ida y visto para sentencia.

Aún quedaba la vuelta y a pesar de que los periodistas hablaban de consignas dentro del vestuario para intentar remontar, nada llegaba a la afición de que eso era posible. Ni siquiera por la alineación que sacó el Cholo. La liga y la eliminatoria de Champions contra el Milán les pesa mucho. Y a pesar de su numerosa y activa parroquia periodística, no son el Real Madrid y no tienen porqué esforzarse al máximo para conseguir plantarse en la final. Pero el Real Madrid les echó una mano para espantar cualquier ilusión: 10 minutos, dos goles y se acabó el partido. Hala, ya podéis pensar en la liga y el Milán. Nosotros jugamos la final. Y la prensa cabizbaja (aún más escocidos porque ha sido el Real Madrid jajaja).

El Real Madrid ha demostrado tanta fuerza y solidez en esta semifinal de Copa que la ha reducido a un mero trámite y como guinda a este, la sección de baloncesto, gana in extremis, por un punto en la última décima de segundo, la Copa del Rey ante el Barcelona. ¡Toma ya!

Indudablemente es para sacar pecho y gozar de la satisfacción que nos ha proporcionado la Copa.

RMcampeonesCopaRey

31.500 € ¿No me haces falta?

El lenguaje publicitario suele ser el más innovador, descubridor, con la gran capacidad de adaptación a la realidad social que se vive en ese momento y sin embargo, hay veces que sorprenden por su alejamiento de la realidad que vive la inmensa mayoría de la ciudadanía.

Un anuncio de Mercedes Benz nos hace ver lo alejado que está su target del mundo más cercano que conozco. O sigue instalado en una visión distorsionada para un emprendedor joven que indefectiblemente no tenga a ninguno de sus miembros en el paro y por supuesto, lo de la crisis económica no va con él. Tiene otro mundo a su alcance, el de la ilusión de la publicidad. Esta nos presenta un pacto con el diablo para alcanzar un coche de sus sueños… el tener ese coche conlleva fama, éxito y esas cosas… pero para nuestro joven, alcanzar eso está a su alcance, no necesita pactar con el diablo, porque el precio está a su alcance: 31.500 euros. Sólo eso. No te hace falta pactar con el diablo… Tal vez porque ya lo conozcas y pertenezcas a la casta que ha estado chupando del bote y gracias a su trinque y coloque, privilegios y sobres, desfachatez y amoralidad, te deshueves de ese diablo que parece un aprendiz al lado de los de tu casta. Porque, claro, 31.500 € en un coche no es nada, ¿verdad?. Eso dependerá del estatus del comprador ¿no? ¿Es un precio desmesurado? Depende de para quién y ahí está el quid de la cuestión. Para los que no es un gasto desmedido, son la minoría, esos a los que la crisis les ha afectado en el porcentaje de sus beneficios, pero siguen teniéndolos. El resto, la inmensa mayoría, ve esa cantidad como una fortuna y ese anuncio como un producto de ciencia ficción o fantasía. Pero lo doloroso de la situación es que antes de la crisis existía la ilusión de poder llegar a algún día a tener la capacidad de hacer realidad esa fantasía publicitaria. Esta crisis ha cercenado esa ilusión y lo que es peor, la esperanza.

Esperanza de tantas cosas… de que se acaben las diferencias sociales tan evidentes en este spot publicitario; de que miren por el bienestar de la ciudadanía y no a unos pocos olvidándose de los más desfavorecidos y débiles, aún siendo estos los más numerosos. Esperanza de que los políticos no miren por su imagen o su culo y hagan su trabajo que es mirar por la ciudadanía, toda, no sólo a la que va dirigida el anuncio que suele coincidir con los que pertenecen a la casta política de este país; esa casta que independientemente de sus colores, llevan viviendo a costa del erario público mientras venden que lo hacen por nosotros cuando en realidad, obedece a otros intereses, ya sean directrices del partido, ambiciones personales, imágenes públicas o cualquier memez, sandez propia de estos tiempos.

Esperanza de que terminen de una puñetera vez de tirarse esos pedos y se rían a nuestra costa porque los han pintado de vivos colores y nos los venden como la panacea del éxito y la felicidad, muy bien hecho, por cierto, pero sin renunciar a su esencia porque al fin y al cabo, no deja de ser un pedo.

Y así, con su peste edulcorada, siguen en su nube mientras la mayoría, las pasa canutas hartos de navegar por las cloacas de la realidad, sobreviviendo a las distintas ofensas que esta casta nos somete.