Archivos Mensuales: junio 2016

Prensa vs. periodismo

Es evidente que los medios de comunicación no atraviesan por su mejor momento. Hace ya tiempo que el formato en papel está en crisis y las cuentas de resultados de los grandes grupos se resienten y no arrojan los dividendos que ambicionan sus accionistas. Hay movimientos de venta y compra empresarial mientras los trabajadores, como siempre, sufren esos ajustes en forma de “eres” o despidos sin más. Algo que no es vox pópuli porque los mismos medios tapan la noticia que les afecta, claro. Pero en estos tiempos de redes sociales activas nos llegan ecos de los despidos en marcha en tal o cual medio de comunicación, otra cosa es que tenga la misma repercusión que cuando la noticia sale en los grandes medios que cotizan en el EGM (estudio general de medios).

El caso de Unidad Editorial es palmario. En un año 3 directores para la cabecera de El Mundo. Y los trabajadores de radiomarca haciendo huelga porque van a despedir a dos tercios de la plantilla y con lo que queda no podrán sacarla adelante, y ya se está especulando la venta de sus postes a otros grupos.

Hay prisas, nervios, incertidumbre en la prensa pero ¿eso justifica la cantidad de detalles que merman la calidad hasta el punto de llevar a engaño al usuario, consumidor, ciudadano? ¿Qué les impulsa a esos titulares llamativos y drásticos pero falaces y engañosos? Tal vez esa crisis del sector les lleva a rellenar más espacio de forma muy sensacionalista, que atraiga a los usuarios frente a la competencia y por supuesto, muy barato. Esto suele significar que el trabajo de tres lo haga uno. Y eso resiente la calidad. Eso lo acepto, pero baja calidad no significa ni justifica el engaño. Y hay muchas noticias breves que acompañan a las grandes cabeceras digitales muy llamativas, curiosas pero falaces a la vez que frívolas, insustanciales o simplemente morbosas como aquellos viejos vídeos de gente que se caía y provocaba hilaridad o los que intentaban hacer un malabar o cabriola y les salía mal.

El periodista  o redactor informa de la noticia, redacta textos, rellena huecos, explica fotos que le han dado ¿los titulares también son suyos o la maquinaria, los jefes, les dicen “hazlo así”? Vamos al meollo del ejemplo que me ha hecho reflexionar sobre esto.

El Mundo y Marca pertenecen al mismo grupo editorial, así que es normal que desde cada una de sus versiones digitales haya enlaces para ver ciertas noticias que te lleven a uno u otro. Bien, en El Mundo aparecen los siguientes enlaces con sus titulares:

Captura de pantalla 2016-06-15 a las 9.15.38.png

“El director de Mercedes ridiculiza a F.Alonso” en Marca. Contundente. Llamativo. Lo primero que se quiere saber es cómo le ha ridiculizado, qué le ha dicho o hecho para ridiculizar al piloto español y el motivo, claro está. Hay que pinchar e informarse de lo que ha pasado, vamos a descubrir la verdad…

Captura de pantalla 2016-06-15 a las 9.16.50.png

Y la verdad es mentira. “El director de Mercedes utiliza al piloto español para ridiculizar a Ferrari”. ¡Oh, vaya! No es a Fernando Alonso al que ridiculiza y aquí viene la duda ¿torpeza o engaño adrede?

El problema es que se ve tantas veces en tantos medios digitales que uno tiene la sospecha de si son las prisas y el que mucho abarca poco aprieta, o se trata de tirar por la calle de en medio y como la cosa está achuchá, empleemos atajos aunque sean falaces.

Esta actitud en la prensa atenta contra el gran tesoro del periodismo, su credibilidad. Es verdad que está zarandeada por los propios periodistas en los innumerables debates de relleno en los medios, una fórmula mucho más barata que cualquier otra, donde la opinión sustituye a la información y esta pasa a versar sobre lo que han opinado otros, pura y dura especulación masticada como si fuera información desmenuzada. Pero esta actitud del titular falaz ¿es responsabilidad de la maquinaria o del redactor? ¿Es de la prensa o del periodista? Lo peor es que nos habituamos, le damos rango de normalidad y lo asumimos. Aunque sí que se pierde fiabilidad, credibilidad. Y los que perpetran estas habituales torpezas ¿lo hacen aposta o no? ¿Qué es más grave: el villano que lo hace mal adrede sabiendo que está mal o el ignorante o necio que lo hace así creyendo que está bien?

Cualquiera de las dos respuestas es mala para el ciudadano y para nuestro periodismo. Sólo espero que esta tendencia, como todas, baje en algún momento y prime el respeto al usuario, a la noticia, al periodismo, a la verdad.